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Después de la operación de amígdalas y adenoides

Niña que bebe agua.
Beber abundante cantidad de líquidos ayudará a su hijo a recuperarse.
A su niño le han hecho una cirugía para sacrle las amígdalas y/o las adenoides. Necesitará tiempo para recuperarse. A continuación encontrará algunas pautas para la recuperación de su hijo.

Dolor y actividad

  • Es probable que el niño tenga dolor de oídos o garganta por 1 o 2 semanas.

  • Limite sus actividades por 1–2 semanas o según le indiquen. 

Dieta

Asegúrese de darle a su niño suficientes líquidos y nutrientes, tales como:

  • Dele bastantes líquidos, tales como agua, paletas y jugos suaves, que no sean ácidos (evite los cítricos).

  • Dele comidas blandas como gelatina, flan, helado, huevos revueltos, pasta y purés.

  • Evite los alimentos calientes, picantes y ásperos, como fruta fresca, pan tostado, galletas saladas y papas fritas.

Medicamentos

Dele únicamente los medicamentos que autorice el proveedor de atención médica de su hijo. Siga cuidadosamente las instrucciones sobre cuándo debe dárselos:

  • Le podrían recetar calmantes para el dolor

  • Evite siempre los medicamentos que contengan aspirina o ibuprofeno, ya que pueden provocarle sangrado. Para calmar las molestias, es mejor darle medicamentos con paracetamol (acetaminofén).

Cuándo debe llamar al médico

Después de la operación, es normal tener un poco de dolor y fiebre. El lugar de la operación se va a poner blancuzco mientras esté sanando. Esto es normal y no se trata de una infección. Sin embargo, llame enseguida al proveedor de atención médica de su hijo si observa que el niño sano tiene cualquiera de las señales que se mencionan a continuación:

  • Fiebre que continúa:

    • En niños de 3-36 meses, una temperatura rectal de 102 °F (39.0 °C) o más

    • En un niño de cualquier edad que tiene una temperatura de 103 °F (39.4 °C) o más

    • Una fiebre que dura más de 24 horas en un niño menor a 2 años o 3 días en un niño mayor a 2 años.

    • Su hijo ha tenido una convulsión causada por la fiebre

  • Dolor intenso que no se alivia con los medicamentos 

  • Sangrado de un rojo brillante, que incluye sangrado rápido, escupir o toser un coágulo grande o escupir saliva teñida de sangre en forma persistente

  • Dificultad para respirar

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